martes, 28 de agosto de 2012

Las Aventuras de Tin Tin - Serie Completa



Las aventuras de Tintín (cuyo nombre original, en francés, es Les Aventures de Tintin et Milou) es una de las más influyentes series europeas de historieta del siglo XX. Creada por el autor belga Georges Remi (Hergé), y característica del estilo gráfico y narrativo conocido como "línea clara", está constituida por un total de 24 álbumes, el primero de los cuales se publicó en 1930 y el penúltimo en 1976 (el último, Tintín y el Arte-Alfa, no llegó a terminarse, aunque se publicaron posteriormente los bocetos realizados por el autor). 

TITULO ORIGINAL: Les Adventures de Tintin (The Adventures of Tintin) 

AÑO: 1991/92 
PAÍS: Francia 
DIRECTOR: Stéphane Bernasconi 
GUIÓN: Amélie Aubert, Alex Boon, Aaron Barzman, Martin Brossollet, Peter Meech, Christophe Poujol, Eric Rondeaux (Cómic: Hergé) 
MÚSICA: Tom Szczesniak 
PRODUCTORA: Coproducción Francia-Canadá; Ellipse Animation / France Regions 3 (FR3) 
GÉNERO: Animación. Aventuras. Misterio. Cómic 
IDIOMA: (Español/Inglés/Catalán) 
Nº Capitulos: 21+1 Extra (El Lago de los Tiburones) 

jueves, 16 de agosto de 2012

NANA - Serie Completa


Nombre original: NANA
Estudio: Madhouse
Año: 2007
Género: Shoujo
Capítulos: 47

Esta es la historia de dos chicas de mismo nombre, pero muy diferentes entre sí. Nana Komatsu es una chica enamoradiza y supersticiosa; piensa que su nombre (siete, en japonés) le trae mala suerte. Después de una larga historia de amores y desamores, finalmente encuentra al que cree que será el chico de su vida, Shouji Endo, pero éste se va a Tokio a estudiar para los exámenes de acceso. Nana Oosaki, por el contrario, es una chica de caracter fuerte e independiente; es cantante de una banda punk llamada Black Stones (o Blast), y tiene una relación con el bajista de dicha banda, Ren Honjo. Sin embargo, Ren decide abandonar la banda y a Nana para irse a Tokio con otra banda, Trapnest. Ambas Nanas, por causa del destino, se conocerán en el viaje de tren destino a Tokio (que ambas emprenden por distintas causas); más tarde se convertirán en compañeras de piso y compartirán muchas vivencias, tanto alegres como tristes, en las que se tendrán la una a la otra.

Death Note - Serie Completa


Título: DEATH NOTE
Año: 2006
Estudio: Madhouse Production
Categorías: Fantasía, Misterio
Capítulos: 37 capítulos 3 peliculas

Un buen estudiante japonés llamado Light Yagami se encuentra decepcionado por la gran cantidad de crímenes y maldades que inundan el mundo. Light encuentra una Death Note, un cuaderno que le permite la capacidad de hacer morir a la gente escribiendo su nombre en el y recordando su cara.

Light decide cambiar el mundo utilizando la Death Note para asesinar a los criminales.
Su oponente es un detective privado llamado L sobre al que Light enseguida levanta sospechas.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Los Sueños de Akira Kurosawa


Los sueños de akira kurosawa forma parte de la trilogía de filmes considerados como testamentarios en la obra de Kurosawa –los otros dos son Rapsodia en agosto (1991) y su última película Madadayo (1993)–, no sólo por su cronología, sino sobretodo porque a través de ellos el realizador expresó muchas de las inquietudes y obsesiones personales que se habían ido repitiendo a lo largo de su filmografía anterior, en una especie de reflexión sobre su propia vida y sobre los temas que habían inspirado su obra. Así, es común a estos tres films una profunda visión humanista que, pese a estar presente en toda la filmografía del director, adquiere en estas tres cintas todo el protagonismo temático. En estas obras, la mirada del cineasta se dirige hacia el pasado a través de sus personajes, una mirada cargada de nostalgia y de lirismo, que en el caso de Madadayo y en el de Los sueños... está protagonizada por los que son los alter ego del realizador, originando éste a través de ellos un diálogo abierto con el espectador y consigo mismo sobre el sentido de su vida y sobre las posibilidades de canviar los errores que el género humano ha ido cometiendo a lo largo de los años. Pero la visión personal del anciano profesor de Madadayo es más optimista que la de la anciana superviviente al holocausto nuclear en Rapsodia en agosto, o que las pesimistas reflexiones sobre el hombre y sus acciones destructivas que se repiten en Los sueños... Y lo es porque en este caso el director se limita a realizar un ejercicio meramente introspectivo, en el que ya deja de considerarse un hombre participativo del género humano más global, y se convierte en un yo individual que, más que analizar su vida, se enfrenta al final de ella con valentía y optimismo, dejando los amargos recuerdos para el olvido y mirando al frente con la certeza de haber saldado sus cuentas con el pasado. Es el epitafio perfecto a una obra marcadamente humanista, pero que acaba por centrarse en el propio yo, dejando a los demás las reflexiones más generales ya planteadas en filmes anteriores. Este mismo mensaje, esta búsqueda de la paz interior previa al enfrentamiento con la muerte, es el mismo que actua como capítulo de cierre en Los sueños..., a mi juicio el fragmento más bello de todo el film. Se trata de "El pueblo de los molinos de agua", prácticamente el único episodio de claro mensaje positivista en el film (dejamos de lado el lirismo de "Los cuervos"), en el que un anciano le explica a un viajero que llega a su aldea la filosofía de vida que se sigue en ésta, en la que el hombre vive en paz consigo mismo y con su entorno, y en la que la muerte no es más que la llegada al final del camino, un acontecimiento importante y meritorio que hasta se celebra y festeja.

Los sueños... está estructurada pues en forma de ocho relatos basados en los sueños más significativos que había tenido a lo largo de su vida el realizador japonés. La película estuvo financiada con capital norteamericano, siendo los productores George Lucas y Steven Spielberg. No era la primera vez que un film de Kurosawa se financiaba con capital extranjero: Kagemusha (1980) también recibió dinero norteamericano, y de todos es sabido que Dersu Uzala (1975) fue producida con capital ruso y Ran (1985) con capital francés. Por todo ello, y también porque realmente en su estilo fílmico y narrativo Kurosawa estuvo parcialmente influido por el cine occidental, el director japonés ha sido injustamente tratado en algunas ocasiones por un sector de la crítica que no lo consideraba lo suficientemente genuino ni comparable a maestros de la talla de Ozu o Mizoguchi. Diatribas a parte, y partiendo siempre de que las comparaciones son odiosas, lo cierto es que se hace imposible negar que, occidentalizado o no, este director es uno de los más grandes artistas que ha dado la historia del cine, y que sus películas son verdaderas obras maestras independientemente de las fuentes de financiación que las propiciasen o de las influencias que puedan haber recibido.

Entrando ya en el análisis del film, a lo largo de estos ocho capítulos o, si se quiere, cortometrajes, se abordan muchos de los temas que habían estado presentes en las obras anteriores del cineasta, pero sobretodo se hace hincapié en las constantes que caracterizarían su obra crepuscular. Así, en la mayoría de capítulos subyace el tema de la relación del hombre con su entorno, un tema que deja constancia de la profunda visión ecologista que tenía Kurosawa de la realidad, y que ya había plasmado magistralmente en una de sus obras cumbre, Dersu Uzala (1975). El tema de la superioridad de la naturaleza frente al hombre, y de los estragos que éste provoca sobre ella, se encuentra en un nivel u otro en la mayoría de obras del cineasta, pero en el caso de Los sueños... es el centro narrativo en la mayoría de los relatos, como en "El sol bajo la lluvia", en el que el niño/Kurosawa se encuentra en el bosque con un extraño séquito de espíritus de unos zorros o en "El huerto de los melocotoneros", en el que el protagonista también niño mantiene un diálogo con los espíritus personificados de estos árboles, molestos por haber sido talados por los padres del joven. La lectura que se desprende de esta visión sobre la naturaleza es en cada relato en la que aparece –y esto se produce en casi todos– de tono pesimista y negativo en cuanto a que intenta denunciar la actitud destructiva del hombre frente a su entorno. Esta postura crítica contra el género humano, y la rebelión que la naturaleza ejerce frente a los embates de los que por su causa es víctima, está muy presente en el sueño tercero, "La tormenta de nieve", en el que unos hombres intentan escalar una montaña luchando contra una furiosa tempestad que se desata y que impide su avance. Esta tormenta se personifica en la figura de una mujer, por lo que de nuevo se repite, como en los dos sueños iniciales mencionados anteriormente, el elemento de humanización espiritual de la naturaleza. Pero el sueño en el que se da una reflexión más profunda sobre este tema, y que funciona como punto culminante al que es sin duda el tema principal del film es el ya mencionado "El pueblo de los molinos de agua" La vida en la aldea está totalmente integrada con la naturaleza y es respetuosa hacia ella, una utopía inalcanzable ya en los tiempos que corren y a la que Kurosawa se refiere con una mezcla de añoranza y nostalgia. En esta comunidad ideal los hombres viven en comunión perfecta con su entorno, la ciencia no ha conseguido irrumpir y destrozar el orden natural de las cosas ni la vida de los individuos. Lo único importante es el aire puro y el agua pura, y hasta la muerte es tan sólo otra etapa a pasar, la última y la más celebrada, ante la cual el hombre no debe anteponer ningún obstáculo. Este último sueño es el único de los ocho relatos, como ya se ha dicho, que no desprende un halo de pesimismo, sino que por el contrario, se propone como solución a los problemas planteados en los otros, que tienen siempre que ver con la incapacidad del ser humano por vivir en armonía con su entorno natural.

El cineasta expone además una amarga crítica contra las acciones autodestructivas que realiza el hombre, como la amenaza nuclear y la visión de un futuro e hipotético apocalipsis radioactivo. Este tema es el central en los sueños "El monte Fuji en llamas" y "El ogro llorón", y ya había aparecido en la filmografía del director en Crónica de un ser vivo (1955), film realizado en plena guerra fría en el que el protagonista se obsesinaba por los peligros de una posible guerra nuclear, y que lo haría de nuevo en la posterior Rapsodia en agosto. El responsable indirecto de la dirección en el sueño "El monte Fuji en llamas" fue Inoshiro Honda, realizador conocido sobretodo por sus películas sobre el monstruo nacido de la guerra nuclear Godzilla, quien había trabajado asímismo como realizador de segunda unidad en Kagesmusha (1980) y Ran (1985) y como guionista no acreditado en Madadayo. Otro de los capítulos en los que intervino Honda para Los sueños... fue "El túnel", el más negro y siniestro de los episodios, en el que además de tratarse el tema del gran error humano de provocar y realizar guerras se realiza una profunda reflexión sobre la muerte, tema que actúa como telón de fondo en la mayoría de sueños de la película y que, como ya se ha analizado, era una de las constantes en el cine del director, especialmente en sus últimas obras. La muerte está presente, a parte de en las obvias visiones del Apocalipsis, en las pesadillas de niño iniciales (en el primer capítulo "El sol bajo la lluvia" el niño/Kurosawa es instado por su propia madre a suicidarse por haber violado las leyes del bosque de los zorros, o en el segundo "El huerto de los melocotoneros", los espíritus de estos árboles, personificados en figuras que se mueven estudiadamente como si de una representación de teatro Nô se tratase, provocan un siniestro y a la vez bellísimo espectáculo contemplado por los atónitos pero fascinados ojos del niño) y es tema de debate o discusión en el resto de cuentos. Pero es "El túnel" el capítulo en el que se da una visión más negativa y espantosa del hecho de morir, derivada esta de que el motivo de la muerte del regimiento de soldados que aparece no es más que uno de los errores más lamentables del género humano: la guerra. Un comandante regresa a casa abatido tras haber perdido a todos sus hombres y haber sido capturado como prisionero, y se enfrenta a la horrible visión de encontrarse con un ejército de muertos, el suyo, quienes no son conscientes realmente de su estado y a los que él se ve en la triste labor de informar de su realidad.

Los sueños... es pues una película profundamente humanista y reflexiva sobre muchos temas que preocupaban al ya anciano Kurosawa. Pero a parte de toda la filosofía existencialista que subyace a lo largo del film, éste será recordado siempre como una espectacular lección de estética fílmica en la que Kurosawa vuelve a demostrar sus aptitudes como director y sobretodo sus excepcionales cualidades para llevar a la pantalla los conocimientos que había aprendido de otras materias, en particular y de manera especial, de su experiencia como pintor. Esta vocación surgió en su más temprana infancia, originada por el interés que un profesor de arte provocó en el pequeño Akira allá por sus años de formación en la escuela primaria. Más tarde, el futuro cineasta intentaría ingresar en la escuela de arte e incluso llegó a exponer su obra en una famosa galería y formó parte de una Liga Proletaria de artistas. Todo ello antes de iniciarse como realizador cinematográfico, hecho que se produjo tras la frustración sufrida en el ámbito pictórico y como consecuencia del suicidio de su hermano Heigo. Pero la dedicación pictórica del maestro japonés no se limitó tan sólo a esos primeros años de formación, ni tampoco puede considerarse independiente de la otra faceta creativa por la que este artista es ampliamente reconocido, y no sólo por las obras y storyboards pintados que el realizador produjo para las siete obras que sucedieron a la aparición del color en su cine, sino también por la aplicación de sus conocimientos pictóricos al acto creativo cinematográfico en cualquiera de las obras de toda su filmografía. En los años previos a sus inicios en el mundo del cine, allá por los años veinte, Akira Kurosawa había explorado el lenguaje, no sólo pictórico, sino también teatral, musical y literario. Él mismo reconocería en su autobiografía (1) que estos vaivenes de una materia creativa a otra no eran más que la preparación inevitable –aunque inconsciente–, hacia el ámbito artístico que funcionaría a la perfección como compendio entre todos estos conocimientos previamente adquiridos y que, al menos en el caso de la pintura, nunca serían abandonados totalmente e incluso actuarían como motor enriquecedor de su magistral actividad como "compositor" visual y sonoro.

Sería totalmente parcial abordar el tema de las relaciones entre pintura y cine en la obra de Akira Kurosawa limitándose al análisis de Los sueños..., por muy paradigmático que este film se considere al respecto. Para dar una visión certera y más o menos completa sobre esta cuestión habría que analizar de hecho la totalidad de la filmografía del director, aunque la introducción del color en sus películas complete y enriquezca un binomio artístico que está presente sin embargo en los films del realizador desde su primera obra. Quizás una de las razones de la seducción inmediata que el cine de Kurosawa provoca en el espectador desde el visionado de la primera película –sea ésta cual sea y sin importar demasiado la calidad final de la obra elegida como iniciación al arte de este director–, sea la extraordinaria aptitud que demuestra Kurosawa en la composición de sus imágenes. Es curioso al respecto el hecho de que sus películas, pese a ser en muchos casos de temática o iconografía similar, consiguen ser recordadas como obras individuales y claramente identificables en cualquiera de los fotogramas elegidos como ejemplo de citación de alguna de ellas. Y es que el mérito del arte de Kurosawa radica en gran parte en hacer de cada obra un ente autónomo y claramente diferenciado del resto, no por cuestiones temáticas, que son coincidentes en muchos casos, sino por lo que es más difícil: atribuir un estilo propio y unificador en toda su obra que sin embargo es autónomo y particular en cada uno de los casos. Esto es lo más maravilloso del cine de Kurosawa, y lo que demuestra que tras el realizador tantas veces venerado, se esconde un artista que hace de cada obra un universo particular, que cuida cada encuadre como si de un lienzo se tratara, llenándolo de vida y movimiento, jugando con las formas y la luz, o con el color en los casos correspondientes, a la manera del pintor que siempre fue.

Dada la extraordinaria importancia que el resto de artes tiene en la concepción del cine de Kurosawa, no era de extrañar que el director le dedicase a este tema uno de los relatos expuestos en Los sueños... el titulado "Los cuervos", que ha llegado a ser analizado como el más importante dentro del film por su extraordinaria calidad como documento que vincula de manera explícita el ámbito pictórico con el cinematográfico. El capítulo está dedicado a uno de los pintores que más influyeron y agradaron a Kurosawa desde su infancia: el postimpresionista Vincent Van Gogh. Un hombre observa en una galería de arte los cuadros del pintor, hasta el extremo de verse introducido literalmente a través del cuadro "Pont de l'Anglois a Arlès" en el universo real de la vida del artista, a quien conoce mientras el pintor (interpretado por el mismísimo Martin Scorsese) se encuentra pintando en un campo de trigo su famoso cuadro "Los cuervos". Realidad y ficción se entrecruzan en la que es la visión onírica más espectacular de toda la filmografía del japonés –hay que recordar a este respecto que los efectos especiales de la película fueron creados por la ILM de Georges Lucas–. Pero pese a que la impronta de los postimpresionistas es evidente en el tratamiento del color en los films y en las pinturas del maestro Kurosawa, habría que destacar que esta occidentalización es de algún modo recíproca e indirecta, puesto que los pintores occidentales hacia los que mira el arte de Kurosawa fueron a su vez influidos por la pintura y las estampas de la corriente japonesa Ukiyo-e (pintura del mundo flotante y transitorio vigente del siglo XVII a mediados del XIX), una pintura cuyos temas estaban relacionados con el mundo de las cuidades y de los barrios de placer, en la que se representaba a geishas y cortesanas, escenas del teatro kabuki o ilustraciones eróticas. De entre los autores japoneses que más influyeron a los postimpresionistas destacan Tomioka Tessai (más ligado a la pintura tradicional china y japonesa de representación de flores, pájaros y paisajes) y Hokusai, pintor al que se hace referencia de manera iconográfica en Sueños..., no sólo por el capítulo "El monte Fuji en llamas", que alude directamente a la extensa serie de pinturas sobre esta montaña realizadas por Hokusai, sino de manera más indirecta aunque igualmente importante por el cuadro a través del cual el visitante se introduce en el mundo pictórico de Van Gogh en "Los cuervos": el citado "Pont de l'Anglois a l'Arlès" el cual fue inspirado al pintor por una obra del artista japonés.

La influencia de la pintura en el cine de Kurosawa no se limita pues a la reduccionista afirmación de que el estilo del director, ya sea pictórico propiamente dicho (2) –cuya pincelada está claramente vinculada a la de impresionistas como Monet y sobretodo a la de Van Gogh, Gauguin o Cézanne– o cinematográfico, está influido totalmente por el arte occidental, ya que, como se ha visto, y al menos en el caso de la pintura, éste a su vez se había "orientalizado". Hay otros elementos que provienen asímismo de la pintura, en este caso más concretamente del arte tradicional japonés (derivado a su vez de la pintura china), caracterizado por una ausencia de profundidad de campo (Kurosawa trabajaba a menudo con teleobjetivos que aplanaban la imagen y le restaban profundidad) y una disposición autónoma y claramente diferenciada de los elementos dentro del cuadro (la conocida predilección de Kurosawa por jugar con los espacios del primer y segundo o tercer término, en muchos casos aislados unos de otros). Existen numerosos ejemplos de la puesta en escena kurowasiana que ilustrarían esta afirmación, pero ya que hablamos de Los Sueños..., citaremos el baile de los espíritus de los melocotoneros, una representación al estilo del teatro Nôh japonés en la que las figuras se distribuyen a lo largo de las hileras de un huerto y que debido a la poca profundidad de campo da la sensación de ser la representación viviente de un lienzo. O las mismas reproducciones de los cuadros de Van Gogh, del que no sólo adoptó la pincelada nerviosa y la paleta cromática, sino que le sirvió de salvoconducto hacia la pintura japonesa, una de las influencias más claras en el arte del holandés.

Por lo tanto se produce en la pintura y en el estilo visual cinematográfico de Kurosawa un viaje de ida y vuelta que va desde la pintura occidental a la japonesa, ya que se produjo un feed-back real de influencias entre ambas que no es ajeno en la obra de Kurosawa. No hay que olvidar que el color en Kurosawa es otro de los aspectos directamente vinculados con el ámbito pictórico a tener muy en cuenta en el análisis de sus obras. Innumerables son los ejemplos al respecto, pero quizás sean especialmente destacables los dibujos del niño-tranvía o las estampas imaginadas por el hombre y el niño en Dodeskade'n, los trajes y la coreografía cromática para las batallas en Kagesmusha y Ran, o los maravillosos cambios estacionales en Madadayo. En Los Sueños...el juego cromático adopta una importancia especial en cada capítulo, siendo en general los tonos más fríos los que dominan en los relatos más pesimistas ("El túnel", "El monstruo llorón" o La tormenta de nieve"), rojizos en el sueño que expresa el peligro y la angustia de la muerte radioactiva ("El monte Fuji en llamas") y adoptando una paleta más viva y variada en aquellos en los que el mensaje, pese a ser de connotaciones negativas hacia el hombre, esconde una visión de ecologista sentido de pureza de la naturaleza ("El sol bajo la lluvia", "El huerto de los melocotoneros" y sobretodo "El pueblo de los molinos de agua").

En armonía con la mayor parte de su obra, premiada con un Oscar honorífico en 1990, Lo sueños de Akira Kurosawa está dotada de una gran fuerza y belleza visual. Quizás no tan valorada –al igual que ocurre injustamente con sus contemporáneas en el tiempo–, como las grandes obras de sus etapas anteriores, Los sueños... se perfila como una de las películas en las que el realizador Kurosawa, el hombre y el artista, se muestra más directamente al espectador. Una película ecologista y humanista, a la altura de obras maestras como Dersu Uzala o de otras tantas joyas que el japonés ha regalado al mundo del cine, y sobretodo, en consonacia perfecta con la visión que sobre el mundo y el hombre tenía este realizador, uno de los más grandes y mejores creadores del arte cinematográfico.

V Invasión Extraterrestre - Serie Completa



V: The Original Miniseries (1983); V: The Final Battle (1984) y V: The Series (1985).

El periodista Michael Donovan (Singer) se escabulle dentro de una nave nodriza de los Visitantes y descubre que debajo de su disfraz humanoide, los extraterrestres son reptiles de preferencias carnívoras, con gusto marcado por roedores, aves y, en ocasiones, tarántulas. Cuando Donovan trata de denunciar esta situación, la transmisión es bloqueada y Donovan se convierte en un fugitivo requerido tanto por la policía como por los Visitantes.

Conforme la serie avanza, se revelan las verdaderas intenciones de los Visitantes: robar toda el agua de la Tierra y cosechar a la humanidad como fuente de alimento, dejando sólo unos pocos como esclavos y soldados/"carne de cañón" para las guerras que los visitantes tienen con otras razas extraterrestres.

Los científicos son perseguidos para desacreditarlos, pues son los que probablemente se darían cuenta primero de las intenciones de los Visitantes, aunque también para distraer la atención humana hacia otros asuntos. Incluso algunas personalidades importantes son sujetas a una especie de lavado de cerebro (llamado "conversión"), la cual hace que tengan obediencia total hacia los Visitantes, aunque la humanidad no perciba los "pequeños" cambios que esto implica en la gente que sufre el proceso (por ejemplo, cambiar de diestro a zurdo). No obstante, hay muchos humanos (la propia madre de Donovan entre ellos) que colaboran con los Visitantes o que, voluntariamente, ignoran o rechazan la verdad subyacente.

Sin embargo, se forma un movimiento de resistencia, determinado a exponer y oponerse a los Visitantes hasta donde les sea posible. La líder del capítulo de Los Ángeles es la Dra. Juliet (Julie) Parish. También Donovan se une a este grupo. La Resistencia comienza a atacar a los visitantes. Posteriormente surge disidencia entre los mismos Visitantes (este grupo se conocerá como la Quinta Columna, liderada por Martin), quienes se oponen a los planes de los de su propia raza, e intentan ayudar a la Resistencia de cualquier manera posible.

Planeta Salvaje

La planète sauvage, es un film de René Laloux, director francés que ha probado la animación en varias ocasiones, contando incluso con la mano de Isaac Asimov para algún guión.

El Planeta Salvaje está basado en uno de los libros de uno de los mejores autores de la ciencia ficción que han existido, Stetan Wul. No sería la primera historia que Laloux contaría basándose en un libro de Wul. Posteriormente en el año 81, dirigiría Los Amos del Tiempo basada en una novela del 58 del autor, Wul.

Nos cuenta la historia de unos seres, Draags, que utilizan a los pequeños Oms, en este caso, humanos, como mascotas de compañía. Tras el escape de algunos, proponen un exterminio masivo de esa raza minúscula. Sin embargo, los Oms han llegado a aprender más de lo que los Draags creen...

Tonari no Totoro


Titulo original: Tonari no Totoro 
Año: 1988 
Director: Hayao Miyazaki 
Guión: Hayao Miyazaki 
Producción: Toru Hara 
Musica: Jo Hisaishi 
Estudio: Studio Ghibli
Género: Animación, Infantil

Cowboy Bebop - Serie Completa



Título: COWBOY BEBOP
Otros títulos: Cowboy Beebop
Año: 1998
Estudio: Sunrise
Categorías: Acción, Aventura, Ciencia Ficción, Comedia
26 capítulos Una pelicula

sábado, 11 de agosto de 2012

Hellsing - Serie Completa



Título: HELLSING
Año: 2001
Estudio: Geneon EntertainmentGONZ DIGIMATION
Categorías: Acción, Aventura, Terror
Capítulos de Hellsing: 13 capítulos

Doraemon Serie Audio Latino


Título: DORAEMON
Año: 1969
Estudio: Shin ei Animation
Categorías: Acción, Aventura, Comedia, Fantasía, Magia
Capítulos: 360
Películas: 15


Nobita es un niño de quinto curso que utiliza gafas y vive en uno de los distritos de Tokio. Un día, un extraño ser surge del cajón de su escritorio. Intenta comerse la merienda de Nobita y regresa al escritorio. El nieto de Nobita, Sewashi, vive en el siglo XXII y toda la familia vive en la pobreza a causa de errores que cometió Nobita. Para corregir esto y ayudar a Nobita, su descendiente envía su robot Doraemon de regreso al pasado. Ésta es una difícil proeza, ya que Nobita es el más flojo y el menos inteligente de los niños de su clase. Doraemon tiene un bolsillo cuatridimensional que contiene toda clase de interesantes aparatos del siglo XXII y, con ellos, Doraemon intenta salvar a Nobita de su futuro de pobreza y fracaso.

La trama de los episodios es bastante simple y se va repitiendo con ligeras variantes. Doraemon posee un bolsillo de donde saca todo tipo de aparatos futuristas. Nobita, un mal atleta y peor estudiante, vago y acosado constantemente por los matones, suele salir llorando y pidiendo a Doraemon algún aparato para vengarse o para arreglar sus problemas en general. Sin embargo, Nobita suele ir demasiado lejos y se mete en más líos.

Las historias de Doraemon han aparecido en numerosas revistas de antología publicadas por Shōgakukan y recopiladas en 45 libros. Después de un breve intento sin éxito de llevar a Doraemon al anime en 1973 por Nippon Television, permaneció en forma de manga hasta 1979, cuando la compañía Asahi produjo una serie de animación de Doraemon. La serie no tiene fin y, de hecho, después de Sazae-san, es una de las dos series más largas de la historia de la animación con más de 1800 episodios.

En 1980 se produjo la primera de una serie de películas anuales. Las películas se orientan más en el género de las aventuras, tomando a los personajes con sus rasgos y comportamiento y situándolos en una gran variedad de escenarios exóticos y peligrosos. Nobita y sus amigos han visitado la era de los dinosaurios, las profundidades del espacio, el corazón de África (donde conocen una raza de perros bípedos inteligentes), los lugares más profundos del océano y un mundo de magia. Algunas de las películas están basadas en lugares legendarios (como la Atlántida) y obras literarias (Viaje al Oeste y las 1.001 Noches). Otras tratan otros temas, especialmente el medio ambiente y el uso de la tecnología. (fuente: Wikipedia)

viernes, 3 de agosto de 2012

Un gato en París – Une vie de chat – Un gato en París - Película




‘Un gato en Paris’ (‘Une vie de chat’, literalmente Una vida de gato) es una película ideada por Alain Gagnol, cineasta especializado en el campo de la animación y que ha hecho sus pinitos con cortos como ‘Mauvais Temps’. Acompañando a Gagnol nos encontramos con Jean-Loupe Felicioli (codirector) y Jacques-Remy Girard (coguionista), ambos colaboradores habituales y compañeros en el estudio de animación Folimage.

La trama entra de lleno en el más puro Film Noir, con historia de amor y todo. Un gato, de nombre Dino, lleva una doble vida en la ciudad de la Torre Eiffel. Por el día es el cariñoso compañero de Zoe, una niña que no pronuncia palabra, y cuya madre, una policía, está obsesionada con atrapar al asesino de su marido, uno de los ladrones más conocidos y temidos de la ciudad. Por las noches, Dino tiene una muy curiosa afición; es el compañero de Nico, un ladrón de buen corazón que comete robos. El destino, uno de los principales elementos del cine negro, hará que todos los personajes se encuentren, cambiando para siempre sus existencias. Una premisa que da para mucho en la poco más de una hora que dura la película. Hasta en eso recuerda al cine clásico. 

‘Un gato en París’ también se enfrenta a la dichosa manía actual de que las películas tengan una duración excesiva; Con una animación que recuerda en algunas cosas a Picasso, de trazos simples, y colores planos, la película enseguida atrapa por el peculiar cariño con el que todo está tratado.

Tanto su trama como sus personajes están perfilados con inteligencia de primera, y desprenden un gran carisma los segundos. En su desarrollo argumental podemos encontrar sentidos homenajes a ‘Atrapa a un ladrón’ (‘To Catch a Thief’, Alfred Hitchcock, 1955), por cuanto Nico es un experto en saltar de tejado en tejado buscando sus objetivos; a ‘La noche del cazador’ (‘Night of the Hunter’, Charles Laughton, 1955); e incluso a la mejor película de Quentin Tarantino, como por ejemplo el instante en el que la banda de villanos se pone nombres. Hay instantes de acción, con un muy bien ritmo interno, instantes emotivos, como todo el trauma de la pequeña Zoe o su relación con el gato, y cómo no, momentos para el amor. Podemos decir que ‘Un gato en París’ lo tiene todo, y en tiempo récord.


Me sobran los momentos en los que el film se pone surrealista, con esa visualización por parte de la madre de Zoe del villano de la función, como metáfora a su obsesión y los temores que despierta en ella, todo para después pasar rápidamente a un segundo plano cuando durante todo el metraje es su única motivación para actuar. Por la contra, hay secuencias que demuestran una gran imaginación, como la escena de suspense en absoluta oscuridad, en la que los personajes se distinguen por finas líneas blancas para que el espectador no pierda las referencias espaciales de unos personajes con respecto a otros. Detalles tan sencillos, y enormemente efectivos, como ése, más la belleza con la que es retratada la noche francesa, hacen de ‘Un gato en París’ todo un festín para los ojos.

Así pues, toda una delicia, y cuyo reconocimiento por parte de la Academia de Hollywood es la  nominación al premio oscar. En cualquier caso, la presencia del film francés en la mayor fiesta que se realiza sobre el Cine sirve para dar a conocer un trabajo lleno de sensibilidad y buen gusto, una declaración de amor en cierto modo a los viejos tiempos.